LOS ESTRATOS

"Estratos: Conjunto de elementos que, con determinados caracteres comunes, se ha integrado con otros conjuntos previos o posteriores para la formación de una entidad o producto históricos."

"Los estratos es la premisa del desarrollo de la obra de Iturriaga que parte de la necesidad de la creación de la lectura material por composición física, es decir componer referencias ópticas sobrepuestas mediante planos lisos de color e intervenciones lineales. La propuesta se logra formando planos materiales por medio de planchas a las que posteriormente se colocan elementos transparentes que se intervienen y generan en la unión visual una continuidad estructurada en donde la gestualidad gana en un plano controlado un puesto importante . La empresa de creación de estas obras de gran formato permiten al espectador componer elementos del consciente colectivo en referencias sólidas, claras, los estratos no solo son formales van de la mano de los componentes del recuerdo, la contemplación y el deseo.

Analizar los elementos ópticos de Vasarely y la propuesta de Soto como elementos primigenios a este desarrollo es valioso, sin embargo la necesidad espacial de Iturriaga va mucho más atrás en la historia del arte, el planteamiento bidimensional de estructurar escenas horizontales donde el espectador promete insertarse en la obra podríamos decir que tiene referencias a los grandes formatos utilizados para la creación como por ejemplo la obra de Doufy que se encuentran en el Museo de Arte Moderno de Paris, esos grandes planos que se esfuerzan para tomar una dimensión de penetración espacial.

Los estratos de Iturriaga van de la mano del color puro y de la forma limpia, jugando a la monocromía y a la versatilidad visual, sus azules son calmantes que te llevan a una plenitud espacial, para luego de acuerdo al gesto en esas intervenciones blancas desprenderse y verter el proceso irracional, lleno de valores psicológicos, no en balde su proceso como artista lleva elementos íntimos de reflexión personal, unido a sus experiencias que ha logrado filtrar de forma inédita en su obra."

GABRIEL GUEVARA JURADO

LIC EN HISTORIA DE LAS ARTES PLÁSTICAS Y MUSEOLOGÍA, UNIVERSIDAD JOSE MARÍA VARGAS, VENEZUELA

ESPECIALISTA EN CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE OBRAS DE ARTE, UNIVERSITA INTERNATIONALE DELL´ARTE FIRENZE, ITALIA



RECREANDO UNA NUEVA DIMENSIÓN

La obra de Liliana Iturraga traspasa los límites del arte cinético, para mostrarnos, con un lenguaje claro y limpio, una nueva propuesta icónica.

Sus movimientos de trazos firmes y armónicos dejan de lado los tradicionales pínceles, cambiándolos por un slinky, resorte lúdico, de gran plasticidad. La innovación de este instrumento le permite con agilidad y soltura, plasmar movimientos con un ritmo propio, dados por constantes altos y bajo producidos por la sinuiosidad de la línea. Estos códicos dibujados en micas de colores vivos y alegres, se entrelazan con transposiciones de vidrios que ayudan a formar la tridemencionalidad. El cuadro cobra así una nueva superficie, más cercano a la escultura, que a la pintura. De esta forma, su obra fusiona un primer plano, plasmada en la mica; un relieve de las figuras ante puesta en el vidrio, más una tercera dimesión dada por las diferentes sombras de las figuras del vidrio. En esta triple dimensionalidad radica la mayor originalidad de la artista, rompiendo con su estatismo creacional para re-inventarse en un nuevo cinetismo, según la hora del día en que se perciba el cuadro. Por esto, lo espacio-temporal es un nuevo agente creador, es decir, un cocreador, que junto con la pintora van dando “vida” a cada obra. Esta genialidad hace que en la Obra de Iturriaga se introduzcan elementos innovadores, que van más allá de los conocidos movimientos geométrico, tan usado por los vanguardistas cinéticos de los años 70.

La novedad de introducir una nueva dimensión con el uso de materiales ajenos de la plástica convencional, hace que Liliana rompa con la rigidez propia de lo mesurable, de lo esperable, del equilibrio intencional, del estudio pre meditado, para dar paso a la espontaneidad y a la libertad de movimiento que pareciera nacer de lo profundo de su inconsciente, metáfora de las huellas digitales de su personalidad. Desde esta perspectiva, podemos afirmar que sus líneas, amalgama de sinuosidad y rectitud, se van armonizando con los otros tramos, como versos en estrofas, para luego intercalar la tercera dimensión con la opacidad de la sombra. La sombra que en principios freudianos viene hacer lo inconsciente, aquello que no podemos manejar con nuestro Yo consciente, pero que es suma de las experiencias vivida por cada ser, por lo tanto reflejo de los rasgos de personalidad de cada individuo.

Al espectador le corresponde descifrar la obra en su conjunto, interpretando los códigos dados por los morfemas plásticos que aparecen en la interacción de movimientos sinuosos y líneas rectas, espacios en blancos y colores nítidos, grosores y delgadeces de los trazos, estrecheces, sombras dinámicas y tonos vibrantes. Cada cuadro presenta una composicón diferente, pero como en ella no hay una estrucura pre definida con aterioridad, es el espectador, con absoluta autonomía, el encargado de decodificar interiormente su significado. Es éste el encargado de interpretar su propia melodía, una melodía sin ruidos internos, pero con compases que se asocian al incosciente. El observador va descubriendo el significado del texto, de un texto sin grafemas, pero con conceptos abieros, donde cabe una libre interpretación. Podríamos decir que esta lectura equivale a una autobiografía del biorritmo profundo del receptor. Por esto, cada persona elegirá el cuadro que más lo identifique, los linfáticos buscarán los de trazos monótonos con pequeñas pausas; los sanguíneos preferirán los grosores anchos y curvas profundas, en cambio, los coléricos se centrarán en los colores vibrantes y sombras penetrantes. Asistir a la exposición, será la única manera de reconocer, cuál es la obra que identifica a cada espectador.

MARÍA TERESA FUENZALIDA VIVES

LIC EN ESTÉTICA, PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA, CHILE



LA SINUSOIDAD DE LA LÍNEA

"La propuesta de Liliana Iturriaga es indagar en la revaloración del geometrismo en Latinoamérica, poniendo énfasis en las formas libres y abiertas. También se atreve a incorporar el gesto y la acción corporal del movimiento, de esta manera, la sinuosidad se convierte en una posibilidad de expresión a través de sutiles y delicadas oscilaciones, admitiendo expresiones audaces, a veces vacilantes, sorpresivas o indecisas, logrando de esta manera composiciones activas de considerable impacto visual, y de evidente cercanía con el cinetismo. Hay una similitud entre el uso de la curvatura, que no es uniforme, y la expansión fractal en la vida orgánica. Es muy importante en el cinetismo, la provocación de movimiento o vibración óptica por medios de la sobreposición de capas. En la obra de Iturriaga hay alusión a los estratos geológicos, al movimiento telúrico, a la agitación de la tierra".

PATRICIO MUÑOZ ZÁRATE

LIC EN ESTÉTICA Y CRÍTICO DE ARTE, PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA, CHILE

CURADOR MUSEO NACIONAL DE BELLAS ARTES, CHILE