Liliana Iturriaga

STATEMENT

La línea como medio de expresión es infinitamente compleja, basta con dar una mirada a nuestro alrededor para darnos cuenta que siempre está presente. Hace ocho años inicié este proyecto que consistía en pasar los movimientos de un resorte al plano, descomponiendo así dicha pieza y creando formas abstractas diversas para luego representarlas por medio del uso de la superposición y así, darle dominio sobre las tres dimensiones.Son formas lineales que inducen a una lectura secuencial caracterizada por deformaciones volumétricas, torsiones, quiebres, estiramientos y fragmentaciones, dando paso a composiciones lineales con una anatomía visual propia, donde lo efímero e intangible se puede representar. Así encuentro una expresión limpia y pura, llegando a descubrir a La Línea en una diversidad de expresiones, que están presentes a través del recorrido de una matriz ranurada sobre planchas impregnadas con pintura, que develan los movimientos de mayor o menor vibración, dependiendo de la forma del trazo. Son surcos de líneas como las que deja el arado en la tierra o como las irregulares líneas de la corteza terrestre. Los primeros ejercicios lineales fueron en un solo plano, se podían apreciar desplazamientos fluidos y sinuosos. El uso de la matriz se tornó variado y su tamaño determinaba el plano. El ancho de las ranuras, hechas con la medida del ojo, dan la particularidad de lo irregular y perfecto a la vez. Estas líneas separadas entre sí por un factor proporcional, se desplazan con mayor o menor intensidad dependiendo de la sucesión de acontecimientos, que multiplican su fuerza avanzando en forma paralela, pudiendo cambiar su frecuencia y compás, mostrando movimientos perfectamente preconcebidos o movimientos audaces e improvisados. El color interviene estableciendo una unidad con la línea y está continuamente influenciado por la vibración y la energía. Sirve para dar identidad a las lecturas lineales, haciendo una simbiosis con la línea que potencia las características propias que poseen ambos elementos. El espacio dentro de la obra está determinado por el plano y por la ubicación de los elementos lineales en el mismo. Los intervalos entre cada línea paralela definen claramente un orden, una disciplina, un equilibrio en la composición. Ciertas obras tienen como característica espacios donde la línea parece suspenderse, para que el espectador pueda mentalmente continuar con su propia imagen y crear su propio movimiento lineal, o no crearlo, para simplemente dejarlo como descanso o término de esta lectura, y donde lo conceptual puede ser reinterpretado.


IMBRICACIONES LINEALES

Son superposiciones parciales de líneas que se hacen presentes desde los inicios de mi obra. Poco a poco he ido descubriendo lo diverso que hay en esta búsqueda, en cada ejercicio lineal, visualizando características nuevas. Las Imbricaciones son esenciales para representar la tridimensionalidad y la cinética, que da una clara identidad a la obra. El grado de imbricación va a variar dependiendo del ejercicio gestual, del desplazamiento del espectador de un punto a otro frente a la obra y del soporte, que es el uso de planchas acrílicas transparentes y la cantidad de éstas que intervienen en cada obra. Estas superposiciones parciales pueden ser de líneas anchas o delgadas, o combinadas que variarán según el tipo de matriz. También se muestran parámetros de orden con la presencia del elemento geométrico para representar el movimiento lineal e identificarlo, característica que da a cada obra un enfoque distinto. La intención del trazado también influye en las Imbricaciones, tiene que ver como dispongo las líneas en el plano y el orden de cada plancha, cual debe mostrarse encima, cual debajo, delante o atrás.


METAL CIRCUS

Estructuras metálicas y circulares, con proyecciones que generan un lenguaje visual dinámico, composiciones que se materializan en sombra y objeto. La magnitud espacial y la tridimensionalidad dan como resultado diferentes lecturas, que nos muestran las cualidades de una obra cambiante, dependiendo de la posición del observador. Circus nos muestra líneas que se duplican y distorsionan, la sombra, la supresión de la luz que asume forma y contorno, sombras nítidas proyectadas en sentido radial, que ocupan un espacio que complementa la obra, entre lo físico y virtual y que son parte de estas imbricaciones, creando este movimiento Circense.